Los días 8 recordamos espcialmente a nuestra Madre, la Virgen María. Le acercamos a ella nuestras vidas, la de nuestros seres queridos y la de los más necesitados para que Dios, a través de ella, nos bendiga y nos de su paz.
En las misas, aquellos que quieran, podrán recibir la bendición de Dios a través de la imposición de las manos.